Jana Westwood y su serie Las Wharton

Jana Westwood es una autora española nacida en Tarragona y especializada en novela histórica. Comenzó a escribir cuando era solo una niña, aunque hasta hace pocos años no se atrevió a publicar. Es una apasionada de la novela romántica y su trilogía Worthington Hall es un homenaje a Jane Austen , una de sus autoras preferidas del siglo XIX.

En esta serie me gustaría destacar la figura femenina de cada una de las protagonistas. Son seis mujeres fuertes y empoderadas.

Amor ciego

«El barón Frederick Wharton leía una carta de su buen amigo Thomas Crawford, en la que le narraba las preocupaciones que le provocaba su hijo James, capitán del ejército de su majestad. Mientras, sus cinco hijas, su hermanastra y su esposa debatían intensamente sobre si era mejor ir a Londres el sábado o esperar hasta el martes siguiente para asegurarse de que no eran las primeras en llegar a la ciudad».

Katherine es la segunda hija del barón y ha crecido escuchando alabanzas sobre su extraordinaria belleza, pero ni una mención a su inteligencia, cultura o buen carácter, por lo que ha llegado a la conclusión de que la belleza es su único don y debe sacar partido de ella. Tras una exposición de su padre sobre la herencia y sus posibilidades, Katherine reunirá a sus hermanas en su dormitorio para compartir con ellas su plan.

«—Tenéis que ayudarme a hacer una lista de candidatos.

—¿Candidatos para qué? —preguntó Harriet.

—¿Para qué va a ser? —Elinor miraba a su hermana como si no diese crédito—. Para casarse, tonta».

Las preferencias de Katherine son muy claras: el candidato debe disponer de más de cinco mil libras al año y ha de ser muy guapo. Alexander Greenwood cumple ambas condiciones con creces, pero no estará en su lista.

«—Lo recuerdo muy bien —dijo Caroline—. Era más guapo que Finley, aunque no tanto como Lovelace. ¿Y rico? Supongo que es mucho más rico, claro, no hay más que oír lo que se dice de la propiedad que tienen sus padres en Whitefield. Hasta el rey Jorge ha alabado esa casa. ¡Y tan cerca de Londres! ¿Lo descartamos? Katherine Wharton, duquesa Greenwood… Piénsatelo bien.»

Katherine es la segunda de cinco hermanas Wharton. Cree que su belleza es su único valor y eso, en ocasiones, la hace parecer un tanto frívola. No obstante, la vida la enfrentará a situaciones que la llevarán a darse cuenta de su error y corregir algunos errores del pasado.

Escrita en tu nombre

«Lady Wharton tenía dolor de cabeza, como siempre le sucedía tras los primeros días en Londres. El ajetreo, el ruido y los imprevistos le provocaban un molesto dolor en la nuca. Aun así, le gustaba recostarse en el sofá mientras sus hijas parloteaban revoloteando por el salón de mañana».

Emma es la mayor de las Wharton y ha crecido ocultándose de las miradas ajenas con vestidos de cuello cerrado y mangas largas. A Emma le gusta escribir y ha utilizado sus letras para vengarse de Edward Wilmot, el hijo bastardo del conde de Kenford. Pero la joven Wharton no ha tenido en cuenta a quién se enfrenta y sus actos van a tener consecuencias del todo inesperadas para ella y para todos los que la rodean.

«—Gracias, señor Wilmot, ha sido usted muy amable por traerme a casa y por evitar que hiciera el ridículo más espantoso. Buenas noches.
—Puede llamarme Edward —dijo él sin borrar aquella terrible sonrisa que le gustaría tanto arrancarle de un puñetazo.
—Gracias, señor Wilmot —repitió con cinismo—. Espero que no volvamos a vernos durante el verano y, una vez terminado, tampoco».

Emma guarda un recuerdo del pasado que la hiere en lo más hondo cada vez que está frente a Edward Wilmot. Y al conde bastardo no le gusta nada que le digan lo que no debe hacer o a quién no debe acercarse.

«—Odias los bailes.
—Odio mucho más esta clase de situaciones. En el baile, al menos, podría librarme fácilmente de personas indeseadas.
—Emma no es una persona indeseada. Es una mujer culta y agradable.
—Cuando dices culta quieres decir resabida y en cuanto a lo de agradable, vamos a dejarlo».

Emma, la mayor de las Wharton, esconde marcas bajo su piel que le afectan más allá del físico. Lleva ropa para taparlas y le cuesta abrirse a los demás. Pero Emma tiene un gran talento que pocos conocen y que le aportará grandes alegrías y algún que otro disgusto.

No tendrás mi corazón

«—¿Entonces cómo hay que llamarlo? ¿Príncipe regente? ¿Su alteza el Príncipe regente? —Harriet hacía una reverencia cada vez que mencionaba a Jorge IV.

—Tranquila, no vas a tener ocasión de llamarlo de ninguna manera —respondió Elinor mientras terminaba de colocar sus libros.

—¿Para qué te has traído todos esos libros?

—¿Para qué crees tú? Para ponérmelos en la cabeza y caminar como una estúpida no, desde luego».

Caroline sabía que necesitaba tiempo para recuperarse del golpe que le supuso la traición de Nathan y Edwina. Pero cuando le dijeron que necesitaría tiempo para ello no se imaginaba que iba a ser arrinconada como una silla rota que ya no sirve para nada. Porque ella no tenía nada roto. Bueno, sí, el corazón, pero eso no afectaría en nada a su capacidad para sonreír, fingir interés o danzar cuando un caballero tuviese a bien proponérselo. El problema es que no se lo proponía ninguno.

«—William también es un amigo de la familia. ¿Por qué no puedo ir con él y contigo sí?

—Porque conmigo estarías completamente a salvo —dijo en un tono irónico que no dejaba lugar a dudas—. No me interesan las niñas mimadas que solo saben llamar la atención pataleando. Y, si me permites un consejo, diría que cualquier cosa que te diga Elizabeth, deberías tenerla en cuenta. Es una mujer razonable e inteligente. Podrías aprender mucho de ella».

Caroline tiene claro que no va a dejar que la conviertan en una solterona, pero tampoco quiere ser una víctima y por eso no permite que la compadezcan. Se lo va a poner muy difícil a todos aquellos que la quieren, incluso a alguno que se ha visto obligado a ayudarla.

«—¿Has matado a muchos enemigos, James? —preguntó Caroline mirándolo con fijeza—. ¿O los oficiales se limitan a dar órdenes desde su caballo para que sean los soldados los que hagan el trabajo sucio?

James posó sus ojos en ella y la frialdad que imprimió en esa mirada la caló hasta los huesos.

—No todos podemos ser Nathan Helps, Caroline, algunos tenemos que ensuciarnos el traje».

Caroline, es la tercera de las Wharton. Es una joven hermosa y jovial hasta que sufre un desengaño que la hiere emocionalmente. Este hecho la lleva a agriarle el carácter y tornarse más cínica. El camino para recomponerse no será fácil, pero sí muy instructivo.

La aventura de Harriet

«…no temáis por mí, el capitán Chantler es un caballero y me tratará como merezco. Siempre he querido vivir una gran aventura, me he estado preparando para ello todos estos años, y me temo que esta es mi última oportunidad antes de tener que casarme. Perdonadme si os he asustado al desaparecer así, pero estoy segura de que de otro modo no me habríais dejado.

Vuestra hija, hermana, sobrina, cuñada y amiga que os quiere,

Harriet.

Pd.: Elinor, por favor, no te cases con Colin en mi ausencia».

Harriet siempre ha querido vivir una aventura, se ha estado preparando para ello y lleva consigo su arco y su jō, armas que maneja con maestría. Pero no siempre las cosas salen como una espera y no es esta la aventura que ella había planeado.

«—Llevaba un arco —dijo Bluejacket frunciendo el ceño—. ¿Qué dama lleva un arco?

—¿Dama? —pregunto Dougal con una risa cínica—. Aquí no veo ninguna dama.

—Es una Wharton.

—¿Y eso qué significa?

—El barón de Harmouth es uno de los hombres más respetados de Inglaterra. Y sus hijas son las jovencitas más cotizadas de Londres. Al menos las dos que yo recuerdo en edad de merecer.

—¿En serio? —Volvió a mirar a la joven con expresión incrédula—. Pues no se parecerán a esta».

Si juntamos en un barco a un pirata, un escocés de las Tierras Altas y una fantasiosa de rizos rojos cualquier cosa puede suceder.

«—¿Lo siente? Llevo sin comer desde ayer en el almuerzo. No sé ni cómo me aguanto de pie. Me gusta mucho comer, ¿sabe? Creo que nunca en mi vida he estado tantas horas sin hacerlo. ¡Oh, Dios! No puedo dejar de pensar en los bollitos de canela. ¿Por qué me gustarán tanto?

—¿Tenemos de eso? —preguntó Bluejacket a su amigo.

—¡Y yo qué sé!

—Ve y tráele algo —ordenó poniéndose serio—. No quiero que se muera de inanición».

Harriet, la cuarta de las Wharton, es distinta a todas sus hermanas. Es aventurera, osada, y un tanto temeraria ya que maneja armas, como el arco y el jö, sin importarle que no esté bien visto. Su última aventura la llevará a vivir riesgos reales que la harán madurar.

Impetuosa y rebelde

«—¿Cómo sabes tú todas estas cosas? No, no me contestes, prefiero no saberlo.

El barón era consciente de que Edward y Alexander estaban a punto de jalearla y no era eso lo que le convenía a su hija.

—No tiene nada que hacer, señor —apuntó Alexander conteniendo una sonrisa—. Está claro que Elinor venía mucho mejor preparada que usted a este combate.

—Esos luditas harían bien en incorporarte a sus filas —añadió Edward y Frederick lo miró con severidad.

—Solo hace falta que vosotros la alentéis.

—Dios me libre —dijo Alexander haciendo un gesto con las manos en señal de excusa.

Edward, en cambio, siguió sonriendo con aquella expresión admirada. Las mujeres fuertes eran su debilidad».

Elinor no puede mostrarse indiferente ante las injusticias ni ante la desgracia de sus semejantes, sin importar que esos «semejantes» vivan en casas lujosas o en las que Daniel Woodhouse construyó para sus trabajadores.

«—¿Ruby está de acuerdo en que la utilices?

—No hago semejante cosa. Somos amigas.

—¿Amigas? —Soltó una carcajada—. ¿Y ella lo sabe?

—Por supuesto que lo sabe. El domingo voy a ir a tomar el té a su casa.

Henry no daba crédito, sus ojos seguían riéndose aunque su boca se hubiese quedado abierta y enmudecida.

—No pongas esa cara, yo llevaré los pastelitos.

—Ah, bueno, si tú llevas los pastelitos es otra cosa».

Elinor lo tiene claro, ni Henry Woodhouse ni ningún otro la apartará de su propósito y si para ello tiene que aceptar las condiciones de Colin y asistir a todo baile y evento que se organice esa temporada en Londres, lo hará con tal de no acabar sometida a un hombre.

«—Deberías mirarte alguna vez en el espejo, quizá descubras que puedes ser tan cruel e injusta como, según tú, somos todos los demás. —Se apartó de ella y la miró serio, pero ya sin acritud—. Tú también haces daño, Elinor».

Elinor, la menor de las Wharton, es inteligente, leal y rebelde. No teme enfrentarse a quien sea por defender lo que considera justo. También es impulsiva y no suele medir las consecuencias de sus acciones. Algunas de estas le pasarán factura y la obligarán a reflexionar.

La decisión de Elisabeth

«—Por cierto… —William movió la copa en su mano lentamente—. ¿Quién es ese Dougal que las acompaña? ¿Qué podéis contarme de él?

Alexander y Edward se miraron un instante antes de volver a fijar la vista en William.

—Es una larga historia —dijo Alexander.

—Necesitaremos más vino. —Edward se levantó para coger otra botella».

Cuando Elizabeth y Meredith llegan a las Tierras Altas de Escocia, escoltadas por el hijo mayor de los McEntrie, no son muy bien recibidas. Elizabeth no es legalmente una Wharton y Bhattair y su familia se encargarán de dejarlo claro del modo menos sutil posible.

«—Bhattair tiene miedo —dijo Elizabeth como si acabara de darse cuenta.

—¿Miedo? —Meredith se giró para mirarla interrogadora—. ¿Miedo de qué?

—De lo que quiere tu abuelo de ti. Y ahora que lo sé, me muero por saberlo yo también. ¿Tú no?»

Que Dougal McEntrie no tiene pelos en la lengua, todo el que lo conoce lo sabe, pero esa resabida puritana que lo saca de quicio parece no tenerlo claro.

«—¿Iba a besarme? —dijo ella de pronto y su expresión demostró que era la más sorprendida de los dos.

Dougal sonrió.

—Ahí está al fin —dijo satisfecho.

—Ha insistido en que le preguntase, ¿no va a contestarme?

—Sí.

—¿Sí, qué? ¿Sí va a contestarme o sí iba a besarme? —preguntó con las manos en la cintura.

—Sí a las dos cosas».

Elisabeth es la tía de las hermanas Wharton. Es una mujer tranquila y prudente. Adora a sus sobrinas, pero no se siente una Wharton al ser hermanastra de su padre. Esto le supone una carga y le impide ser feliz, pero ha llegado el momento de superar sus miedos y avanzar.

Y hasta aquí, mis queridas lectoras…

Espero que esta serie con protagonistas tan interesantes os haya cautivado.

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